Nomadas
22 de Agosto del 2006Tal vez nosso verdadeiro destino seja o de estar eternamente em caminho, sem parar de lastimar e desejando com nostalgia, sempre ávidos de repouso e sempre errantes.
S. Zweig

Tal vez nosso verdadeiro destino seja o de estar eternamente em caminho, sem parar de lastimar e desejando com nostalgia, sempre ávidos de repouso e sempre errantes.
S. Zweig

Cuando Fray Bartolom Arrazola se sintio perdido acepto que ya nada podra salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo habia opresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topografica se sento con tranquilidad a esperar la muerte.
Quiso morir alli, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la Espana distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora. Al despertar se encontro rodeado por un grupo de indigenas de rostro impasible que se disponian a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolome le parecia como el lecho en que descansarba, al fin, de sus temores, de su destino, de si mismo. Tres anos en el pais le habian conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intento algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.
Entonces florecio en el una idea que tuvo por digna de su talento y de si cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristoteles.
Recordo que para ese dia se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo mas intimo, valerse de ese conocimiento para enganar a sus opresores y salvar la vida. -Si me matais -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura. Los indigenas lo miraron fijamente y Bartolome sorprendio la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeno consejo, y espero confiado, no sin cierto desden.
Dos horas despues el corazon de fray Bartolome Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indigenas recitaba sin ninguna inflexion de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirian eclipses solares y lunares, que los astronomos de la comunidad maya habian previsto y anotado en sus codices sin la valiosa ayuda de Aristoteles.
Augusto Monterroso, Guatemala, 1921-2003
Lo de abajo es del libro del desasosiego de Pessoa, siempre a mano para quien quiera una sobredosis de lucidez.
Se penso isto e olho, para ver se a realidade me mata a sede, vejo casas inexpressivas, caras inexpressivas, gestos inexpressivos. Pedras, corpos, idéias — está tudo morto. Todos os movimentos são paragens, a mesma paragem todos eles. Nada me diz nada. Nada me é conhecido, não porque o estranhe mas por que não sei o que é. Perdeu-se o mundo. E no fundo da minha alma — como única realidade deste momento — há uma mágoa intensa e invisível, uma tristeza como o som de quem chora num quarto escuro.
“….lo que mucha gente llama amor consiste en elegir una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto….”
Leer rayuela de nuevo, después de ocho años, de vivir en París, de llevarme varias hostias….quizás ahora entienda algo…
Para los fanáticos (sé que hay uno por lo menos):
Que Carlos Drummond de Andrade es uno de los grandes poetas del siglo pasado nadie lo duda. Otra cosa es quién ha leído sus poemas. Aqui va uno fantástico:
A flor e a nausea
Las mujeres que quiero van con otros.
Cuando pasan prendidas de otros brazos
miro a la que se apoya en mí y compruebo
que yo me he equivocado de mujer.
La gracia enrojecida de una risa,
el rumor tembloroso de un silencio,
la mirada furtiva que nos dice
que está la dicha allí, en aquellos ojos. . .
Esas cosas descrubro sólo en otras.
Y sé que lo que anhelo no anda lejos:
veo que ellas pasan de otros brazos.
Y trato de encontrarlo, incluso en ellas.
Mas siempre me equivoco de mujer.
Las mujeres que quiero van con otros.
José María Fonollosa
| Quando eu morrer não me chores, Deixo a vida sem sodade; Mandu sarará, Tive por pai o desterro, Papai chegou e me disse: |
Mamãe veio e me botou Um colar feito de dor, Mandu sarará, Que o tatu prepare a cova Para o mais desinfeliz |
Je marchais toujours derrière Mrs. Haze quand, au-delà de la salle à manger, jaillit soudain une explosion de verdure - la piazza! chanta mon guide, et subitement, au dépourvu, une longue vague bleue roula sous mon coeur et là, demi nue sur une natte inondée de soleil, s’agenouillant et pivotant sur ses jarrets, je vis mon amour de la Riviera qui m’observait par-dessus ses lunettes noires.
C’était la même enfant - les mêmes épaules graciles aux reflets de miel, le même dos souple et soyeux et nu, la même chevelure chataine. Le foulard noir à pois qui ceignait son torse cachait a mes yeux de simien sénescent, mais non point aux regards d’une mémoire toujours vivace, les seins juvéniles que j’avais caressés un jour immortel. Et, telle la nourrice d’une petite princesse de conte de fées (disparue, enlevée et découverte enfin, dans des haillons de bohémienne à travers lesquels sa nudité sourit au roi et à ses lévriers), je reconnus sur son flanc le signe bistre d’un minuscule grain de beauté. Hagard et extasié (le roi pleurant de bonheur, les trompes sonnant en fanfare, la nourrice ivre morte), je revis l’adorable courbe rétractile de son abdomen, où s’étaient jadis recueillies mes lévres descendantes, et ces hanches enfantines où j’avais embrassé l’empreinte crénelée laissée par l’élastique de son short - dans la fiévre de cette ultime et impérissable journée, derriére les Roches Roses. Les vingt-quatre années que j’avais vécues depuis se fondirent jusqu’à n’étre plus qu’une flamméche imperceptible, qui palpita un instant et s’éteignit.
V. Nabokov, Lolita
Uns tomam éter, outros cocaína.
Eu já tomei tristeza, hoje tomo alegria.
Tenho todos os motivos menos um de ser triste
Mas o cálculo de probabilidades é uma pilhería…
Manuel Bandeira, Libertinagem (1926)